Empresa

Nuestro nuevo emprendimiento - Our new venture

Trisoil S.A. es un nuevo emprendimiento destinado a la producción de aceites y balanceados de soja y maíz para alimentación de animales, producto de la asociación de empresarios con fuerte tradición rural de la provincia de Córdoba, Argentina.

La calidad de los productos está garantizada por treinta años de trayectoria de los empresarios en el rubro, más la incorporación de métodos de producción libre de químicos y alta trazabilidad de la materia prima.

En una primera etapa, el proyecto producirá aceite de soja y expeller de soja y en una segunda etapa, maíz quebrado destinado a elaborar mezcla base.

Historia

TRISOIL S.A. la primera industria que produce en la localidad de Corralito se proyectó y se montó en el brevísimo tiempo de un año, aunque lo apasionante de esta historia es que sus orígenes se pueden situar en 1976. La nueva etapa de esta historia comenzó en pleno mes de julio del año 2008, cuando el país estaba pendiente de lo que iba a ocurrir con la polémica Resolución 125 que la presidenta Cristina Fernández había enviado al Congreso. Dos semanas antes de que el vicepresidente Julio Cobos diera su voto “no positivo”, cuatro productores de Corralito se reunieron por primera vez para avanzar sobre una idea que todos tenían en mente: darle valor agregado a la soja.
Sólo tres encuentros les demandó a Daniel Lattanzi su hermano Raúl, a Fabio Pereyra y a Fabián Mengo decidir que debían procesar la materia prima que producían. Al margen del entusiasmo, a los cuatro los unía estrechamente un pasado cercano, el de sus padres.

El Origen

En 1976, Alberto Lattanzi, Aldo Mengo y Luis Pereyra decidieron formar una sociedad de hecho para competir con los industriales y empresarios cordobeses que se quedaban con los campos de la zona aledaña al pueblo. De los tres el único productor era Lattanzi. Mengo y Pereyra eran comerciantes afines a la actividad agropecuaria: el primero era gerente de la ex Cooperativa Agrícola Ganadera y el segundo vendedor de implementos agrícolas.
En conjunto lograron comprar una buena cantidad de hectáreas. “La unión duró cuatro años, hasta 1980, y la separación fue en muy buenos términos”. Tan buena fue la experiencia que vivieron, que quedaron comprometidos a unirse nuevamente cuando hubiera algún objetivo en común.
Lo cierto es que luego cada uno se dedicó a trabajar sus tierras y la sociedad no se volvió a conformar hasta que lo hizo la segunda generación.

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